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Encontrarnos en la situación en la que nuestra impresora no imprime bien a color puede ser una faena, pero por lo general, suele ser un contratiempo más que un problema. Los motivos pueden deberse tanto al mecanismo interno de la impresora, a los cartuchos, fallos en el controlador, o incluso a algún despiste nuestro a la hora de imprimir.
Hagamos un breve repaso sobre las posibles causas que pueden ocasionar este inconveniente, y así, poder subsanarlo.
Si no sabes por donde meter mano a tu impresora, sigue el orden que establecemos aquí. Comenzaremos por revisar el la parte de mantenimiento.
Puede ocurrir que tengas menos tinta de la que crees. Existen impresoras, que cuando consideran que la calidad de impresión puede verse comprometida por quedar poca tinta, directamente bloquean la impresión. Sin embargo, otras siguen imprimiendo, mientras observamos una decoloración o manchas blancas. Si es este tu caso, sólo tendrás que entrar en el controlador de tu impresora y comprobar si los niveles de tinta están bajos.
Si el caso, y apenas te queda tinta. Te toca sustituir los cartuchos de tinta. Si quieres que sean de calidad, con gran durabilidad, y muy baratos 👌, te recomendamos que pases por nuestra tienda. 💯
Vigilar la limpieza de nuestros cabezales de forma periódica resulta una tarea conveniente si no queremos que la suciedad, o restos de tinta ocasionados por el uso, puedan provocar una obstrucción que impida la salida normal de la tinta a través de los inyectores.
Muchas impresoras realizan esta tarea de forma automática, y otras todavía no, aún así, si tu impresora no imprime a color, lo mejor será hacer una limpieza de los cabezales para sanear la zona y favorecer la correcta salida de tinta.
Encontrarás las instrucciones detalladas del proceso en nuestro artículo «Cómo limpiar el cabezal de la impresora». Finalmente realiza una impresión de prueba para verificar que ha desaparecido el taponamiento. Puedes repetir el proceso un par de veces si ves que la impresión ha mejorado pero aún es insuficiente.
Otra circunstancia común y que la mayoría de los usuarios no contempla es la desalineación de los cabezales. Un movimiento brusco o un uso muy continuado puede motivar el desplazamiento de los cabezales fuera de su sitio original provocando manchas, rayas, o mezcla descompensada del color.
Alinear los cabezales de tu impresora es un proceso muy sencillo. Únicamente debes acceder a la función de «mantenimiento» en el controlador de tu equipo de impresión y seleccionar la opción «Limpiar o alinear cabezales». Puedes ver los pasos de forma detallada en nuestro post «Como alinear los cabezales de mi impresora».
Tras observar nuestro equipo de impresión, ahora nos dirigiremos a nuestro ordenador o computadora para realizar otro tipo de ajustes.
No son pocas las personas a las que les sorprende que el color que aparece en la pantalla del monitor y el que ser refleja sobre el papel impreso no coincidan. Y eso es, porque desconocen que los colores utilizados en ambos perfiles nada tienen que ver.
Para empezar, el perfil de color que observamos en la pantalla es RGB, mientras que el que se produce de la mezcla de colores en tinta, es un perfil CMYK. Si lo que queremos, es visualizar el resultado final de la forma más real posible en nuestra pantalla, lo más recomendable es modificar el perfil de color en nuestro monitor a CMYK.
También podemos utilizar el recurso de calibrar los colores de nuestro monitor para adaptar algunos ajustes como la temperatura o el brillo a nuestro gusto.
Si lo que apreciamos durante la impresión es una tonalidad más tenue o menos intensa, es posible que estemos imprimiendo en modo borrador o con calidad baja.
Para la impresión de fotografías o imágenes, en las cuáles deseemos fidelidad en los colores, es preciso editar los ajustes de impresión antes de llevarla a cabo. Con seleccionar «Calidad óptima» obtendremos los mejores resultados.
¿Has observado que el problema no está en la calidad sino en la falta completa de color? ¿Tus impresiones son monocolor? En tal caso sería recomendable que echases un vistazo a los ajustes de impresión, porque lo más probable es que tengas seleccionada la opción «Imprimir blanco y negro». Si es así, bastará con desmarcarla.
Utilizar el material adecuado en nuestra impresora tiene más importancia de la que parece, al menos si queremos conseguir que nuestras impresiones sean óptimas. Por norma general, en el manual de nuestra impresora encontraremos un listado de todo el material compatible, en cuanto a cartuchos de tinta, folios, cartulina, etc.
Si, es cierto, nadie lo lee. Pero sí nos acordamos cuando surgen los problemas. Así que, si tienes el manual a mano, échale un ojo y comprueba si estás cuidando a tu impresora para que dé lo mejor de sí, y estás utilizando el material adecuado para ella.
No serías la primera persona en el mundo, ni la última, en equivocarse de modelo de cartucho de tinta. Y es que hay miles y miles… por lo cuál, es fácil equivocarse. Y muchas veces, tan similares, que incluso pueden encajar en el hueco. Eso sí, nunca fuerces, si notas algo raro, sácalo, y comprueba que es el cartucho correcto. De no ser así, te tocará sustituirlo. Pero no te agobies por volver a soltar la cartera, conocemos una tienda, donde los cartuchos de tinta son baratísimos, entra en Tintasytonercompatibles.es 💯 y compra dos y tres cartuchos, con el mismo dinero con el que antes, tan sólo comprabas uno.
No es lo mismo imprimir en un folio, en una cartulina, en papel fotográfico… ni tampoco las diferentes texturas o grosores. En la mayoría de las ocasiones, vamos cambiando de papel sin llegar a informar a nuestra impresora. Por tanto, ésta no puede lograr la fórmula exacta en mezcla o cantidad.
Siempre que cambiemos de tipo de papel, debemos indicarlo en los ajustes de impresión.
Cuando una impresora tiene muchos años, todas sus piezas mecánicas están desgastadas por el uso. Factores como la presión, la calibración, la precisión… se han ido perdiendo hasta afectar directamente a la calidad. Si su antigüedad es mucha, hacer una revisión para sustituir piezas no sirve de nada, ya que lo más probable es que ni siquiera existan ya en el mercado. Tampoco saldría ya rentable pues llegará un momento en que se quedase tan obsoleta que únicamente generaría problemas de incompatibilidad, lentitud, etc. Lo recomendable en estos casos es actualizarla.
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