Mi cesta
¿Alguna vez has mandado a imprimir un documento urgente y tu impresora se ha tomado su tiempo como si estuviera pintando un cuadro a mano? No hay nada más desesperante que ver cómo sale una hoja cada dos minutos cuando tienes prisa.
Si te preguntas «¿por qué mi impresora imprime tan lento?», no te preocupes: en la mayoría de los casos no significa que tu equipo esté roto. A continuación, te explicamos las causas más comunes de este problema y las soluciones más sencillas para devolverle la velocidad.
Cuando la impresora está en modo «Calidad Óptima» o «Fotográfica», deposita mucha más tinta o aplica mayor precisión con el láser para obtener el mejor acabado posible. Esto ralentiza considerablemente el proceso.
La solución: Si solo vas a imprimir borradores, documentos de texto o notas rápidas, cambia los ajustes de impresión a «Modo Borrador» o «Calidad Normal». Notarás la diferencia de velocidad al instante y, de paso, ahorrarás tinta o tóner.
Si intentas imprimir un archivo PDF de gran tamaño, una presentación de diapositivas llena de gráficos o fotografías en alta resolución, el procesador de la impresora (o la memoria RAM interna del equipo) puede tardar un rato en procesar toda la información antes de empezar a tirar papel.
La solución:
Reduce la resolución de las imágenes del documento antes de enviar a imprimir.
Si utilizas un PDF, en las opciones de impresión selecciona «Imprimir como imagen» o reduce la calidad en los ajustes del lector de PDF.
Las impresoras inalámbricas son súper cómodas, pero dependen directamente de la estabilidad de la red. Si la impresora está muy lejos del router Wi-Fi o hay interferencias, la transferencia de datos entre tu ordenador/móvil y la impresora será lenta.
La solución:
Acerca la impresora al router o utiliza una conexión por cable USB directo para comprobar si el problema es la red.
Reinicia el router y la impresora para limpiar la memoria caché de la red.
La función de impresión a doble cara es fantástica para ahorrar papel, pero hace que la impresora trabaje más despacio. El equipo debe imprimir un lado, esperar unos segundos a que la tinta se seque (en el caso de las impresoras de inyección), reabsorber la hoja, girarla e imprimir la otra cara.
La solución: Si necesitas velocidad sobre ahorro de papel, desactiva la opción de doble cara automática en las preferencias de impresión.
A veces, al conectar la impresora por primera vez, el sistema operativo (Windows o macOS) instala un controlador genérico para salir del paso. Estos drivers básicos suelen funcionar, pero a menudo no optimizan el rendimiento del hardware ni la velocidad de procesamiento.
La solución: Ve a la web oficial del fabricante de tu impresora (HP, Brother, Canon, Epson, etc.), busca el modelo exacto de tu equipo y descarga e instala la última versión del controlador oficial.
Si has mandado varios documentos a la vez o se han producido errores en impresiones anteriores, la memoria interna de la cola de impresión puede haberse saturado.
La solución:
Abre la Cola de impresión en la configuración de tu ordenador.
Cancela todos los documentos pendientes.
Reinicia tanto el ordenador como la impresora para empezar desde cero.
Si utilizas papeles muy gruesos, cartulinas o etiquetas, la impresora ajustará automáticamente la velocidad de tracción del papel y la temperatura de fijado (en el caso de las impresoras láser) para evitar atascamientos y garantizar que el tóner se fije bien. Asegúrate de tener seleccionado el tipo de papel correcto en el menú de impresión («Papel Normal» para folios estándar de 80g).
Si después de ajustar estos parámetros notas que la impresión además sale borrosa o con rayas, puede que sea el momento de revisar el estado de los cartuchos o de realizar una limpieza de cabezales.
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