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Si acabas de adentrarte en el mundo de la impresión tridimensional, estás en el lugar indicado, pues el primer paso antes de aprender el funcionamiento, es conocer las partes de la impresora 3D. Así que síguenos paso por paso, porque esta nueva curva de aprendizaje, con nuestra ayuda, pronto será una recta horizontal para ti. ¡Bienvenido a la impresión 3D!
La estructura engloba básicamente todos los elementos que conforman la base y el marco, y sobre la cuál descansan el resto de elementos. Muy al contrario de lo que parece, es un componente de gran importancia, ya que de su estabilidad y rigidez depende en gran medida la precisión en la impresión.
Aunque, ciertamente, no siempre la estructura ha jugado un papel en favor del maker, por suerte, gracias a la gran evolución de las impresoras 3D durante los últimos años, contamos con estructuras muy sólidas, como la actual favorita, hecha en aluminio. Un material, que aporta ligereza, para aliviar el peso del eje X que sostiene el extrusor y su movimiento, además de ser muy sólida gracias a su prácticamente inexistente holgura, evitando vibraciones en el marco y ayudando a la estabilidad y calibración.

Entre las piezas que participan en el movimiento y equilibrio de la globalidad de los componentes de la impresora 3D encontramos como principales, el sistema de extrusión, los ejes, varillas, rodamientos, correas y husillos.
El sistema de extrusión es una de las partes más representativas de nuestra impresora 3D, ya que es la pieza donde se produce la magia por así decirlo. Esta pieza es la responsable de desplazar el hilo de filamento que irá saliendo de la bobina, calentarlo y fundirlo, y finalmente, extruirlo y guiarlo para crear las capas que formarán la pieza 3D.
Este mecanismo protagonista de la transformación del filamento se compone a su vez por dos cuerpos principales, el extrusor y el fusor.
El extrusor tiene como misión mover el filamento para darle salida a través de la boquilla, y entre sus componentes principales se encuentra:

El fusor calentará el plástico a partir de 180º para derretirlo y darle salida mientras lo guía ya fundido a través de las directrices marcadas por la impresora 3D para construir la pieza sobre la cama o base. Para lograrlo, se vale de las siguientes piezas:

Las impresoras cartesianas, que son la gran mayoría de las impresoras 3D de uso doméstico o no profesional, cuentan con los tres ejes X, Y y Z. Cada eje transmite el movimiento oportuno al carro para guiar al filamento durante la salida del plástico a través boquilla. El eje X desplaza el extrusor de un lateral a otro. El eje Z mueve el extrusor verticalmente, es decir de arriba a abajo y viceversa. Y finalmente, el eje Y, desplaza la plataforma de impresión desde el frente hacia atrás y a la inversa.
Las varillas lisas son los elementos que sirven de guía a las piezas móviles. Suelen ser tubos de acero cromado, o inoxidable, siendo el segundo más recomendable por su calidad. Las piezas que se deslizan a través de las varillas lisas, lo hacen montadas sobre rodamientos de bolas.

Las correas son necesarias para transmitir el movimiento que ejerce el motor a los elementos móviles de la impresora 3D. Cuanto mejor sea la calidad, mayor estabilidad aportará a dicho movimiento.
Los husillos sirven de guía al eje Z para desplazarse verticalmente.

Finalmente, terminando con este post sobre las partes de una impresora 3D, te mostraremos los componentes que intervienen en el control y flujo tanto de la energía eléctrica como de datos.
La fuente de alimentación se encuentra en el marco de la estructura y su función consiste en convertir la tensión alterna, es decir, la corriente de la red eléctrica en corriente continua. De esta forma, alimenta a nuestra impresora 3D de energía para que ésta trabaje.
En cuanto a la placa base, es un elemento esencial ya que conecta el resto de elementos de la impresora 3D a la par, que los controla a través de órdenes e instrucciones de trabajo. A su vez, cuenta con otros componentes principales:

No todas las impresoras incorporan cama caliente, sin embargo, de no ser así, el PLA sería el único material que podríamos imprimir ya que el resto podrían combarse a causa de la brusca diferencia de temperatura entre el hotend y la cama. Además, es un elemento altamente recomendable por facilitar la adherencia de las piezas en la base.
Como ya imaginarás, a través del panel del control podemos interactuar con la impresora 3D para darle instrucciones de trabajo. Incluso, es posible prescindir del ordenador como intermediario en esta comunicación y ejecutar desde aquí las órdenes de forma directa.
Cada vez son más las impresoras 3D que incorporan sensor inductivo, ya que resulta fundamental tener la cama perfectamente calibrada para que la impresión salga bien, y sin embargo, hacerlo de forma manual resulta una tarea muy tediosa.
De esta forma, en caso de contar con un sensor inductivo, dicho componente tomará de forma automática las medidas para compensar a través de los movimientos del eje Z el desnivel de la cama a la hora de imprimir.

Nuestra impresora 3D utiliza bobinas de filamento como materia prima para fabricar las piezas tridimensionales. Existen multitud de materiales plásticos de los que pueden estar compuestos estos filamentos, algunos más fáciles de trabajar, como el PLA, hasta otros, de los que se requiere cierta destreza y experiencia para poder trabajarlos, como el TPU. En cualquier caso, si se trabaja con plásticos de mala calidad, podemos tener complicaciones como atascos, mala adhesión de las capas, mal encordado, burbujas y otros problemas típicos de una mala impresión.
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